La mayoría de mis noticias, reportajes y crónicas han caído en el olvido, así que en este apartado me propongo rescatar algunos textos del cada vez más distópico universo digital. Muchas están en esta sección de 5W, pero iré precisamente contra el algoritmo y, en lugar de hacer una lista de las mejores crónicas —¿qué significa las mejores?—, presentaré algunas de ellas con sentido narrativo, con la intención de contar algo sobre mí. Mi actividad periodística con la agencia EFE en la India y Pakistán fue frenética, pero no tengo tantas piezas a destacar de aquellos tiempos. Osama bin Laden: holograma muerto en acción recoge el espíritu de aquella época. Es la crónica, publicada cuatro años después, de la noticia más importante que me ha tocado cubrir. Está llena de detalles del contexto político y militar, pero también de dudas. Porque aquel fue un punto de inflexión personal que me invitó a escribir más en profundidad.

La nostalgia de aquellos años de corresponsal siempre me acompañó, y estuve mucho tiempo obsesionado con la historia de Octavio Paz, que fue embajador de México en la India durante la década de 1960 y se casó en Delhi con su última mujer, Marie-José Tramini. Investigué la historia y la publiqué en el New York Times en español.

Muchas de mis crónicas escrutan este mundo de fronteras crispadas. Uno de los reportajes que siempre recordaré lo escribí a bordo de un barco de rescate, con un título que habla por sí solo: La huérfana del Mediterráneo. Lo publiqué, de nuevo, en el New York Times en español.

Pero casi todo lo que he publicado en clave de refugio está en 5W, el lugar en el que me siento más a gusto y donde tengo más espacio. Los muertos que me habitan es un híbrido de crónica y perfil sobre un voluntario de la Media Luna Roja que entierra los cadáveres que llegan a Túnez. En la vecina Argelia, escribí Historias de los nuevos cautivos, una investigación sobre la máquina de deportación de personas migrantes, la mayoría procedentes de África Occidental. También me fijé en lo que pasaba más cerca: a la Frontera Sur de España la rebauticé como Frontera Norte en este reportaje sobre migraciones que busca cambiar el punto de vista dominante.
(Un inciso. Escribo solo pero a menudo trabajo con otra persona: sus fotografías aparecen en estas piezas. Muchas veces trabajo con mi compañera de viaje y vida, Anna Surinyach. Pero también lo he hecho con otros y otras fotoperiodistas como Núria López Torres, Edu Ponces, Bruna Casas, Samuel Nacar, Santi Palacios, Pau Coll, Guillem Trius o Toni Arnau. Escribir a veces es solitario, pero el periodismo es un oficio, cada vez más, de equipo).

En los últimos años me he especializado en hacer periodismo lento en coberturas de máxima actualidad. Parece un oxímoron. Quizá lo sea. En Afganistán, tras la vuelta de los talibanes al poder, estuve dos semanas sin publicar nada, pese a la presión informativa, hasta que en 5W lanzamos esta crónica. Algo parecido hice en Ucrania, con el foco puesto en ese exilio respetado que llegaba a Europa. O con Siria: cayó el régimen de Bashar al Asad y me obsesioné en contar, con un formato de larga distancia, la vida de los supervivientes de las cárceles. Este es uno de los reportajes que me han dejado más herido.
Me gusta experimentar. En Jóvenes y mayores bien acompañados uso la poesía, el teatro, la escritura automática y el reportaje más clásico para contar historias de acogida en Cataluña y luchar contra un acrónimo deshumanizador: “menas”. Mi maestro de poesía, Alfonso Alegre Heitzmann, me sugirió el título de la crónica de larga distancia que publiqué tras semanas de cobertura de la pandemia: Con las puras manos. Me he adentrado alguna vez en temas en los que no estoy tan especializado, como el medioambiente: aprendí mucho escribiendo este reportaje sobre los cangrejos azules. He hecho crítica literaria: me animo a destacar esta pieza sobre Tagore y esta sobre Caparrós. Columnas: en 5W sobre Walter Benjamin o sobre un médico sirio; en el New York Times sobre un paciente pakistaní con covid-19 en Barcelona. Por decir algunas.

Pero lo mejor, como siempre, aún está por escribir.